El gran impulso del senderismo en el Pallars Sobirà se produce en el año 1996, cuando el Consell Comarcal se decide a hacer una fuerte apuesta para la recuperación de un patrimonio ancestral muy valioso, pero cada vez más deteriorado: las antiguas vías de comunicación, los caminos de herradura que tradicionalmente habían unido las aldeas de los valles. A partir de este momento se editan guías excursionistas, se constituye una brigada de mantenimiento, y cada año se recuperan paso a paso nuevos enlaces. El resultado es una gran red de senderos que permite realizar excursiones siempre diferentes por todos los rincones de la comarca.